En los últimos años los movimientos migratorios tanto de personas como de capital y empresas se han acentuado. Todos, absolutamente todos, buscan situaciones económicas más favorables para poder subsistir.
Cuando hablamos de capital, se trata de movimientos financieros en los que nosotros no intervenimos. Cuando se trata de empresas, sí que colaboramos ayudándoles a situarse mejor en el mercado, a traducir toda la información técnica o jurídica que necesiten y preparar la documentación necesaria para aumentar su competitividad.
Por último, lo que respecta al movimiento de personas, es quizás el que menos se estudia y al que menos prestan atención las empresas de traducción. Normalmente, los despachos de abogados y consultorías de extranjería trabajan con el colegio de abogados o con la asociación a la que pertenezcan, de manera que la traducción es el último aspecto que cuidan. La razón es muy sencilla: no se trata más que de un servicio al que pondrán un margen y refacturarán al cliente. No forma parte de unos costes ni es un trabajo excesivo para ellos.
Ahora bien, hay una serie de razones por las que esta situación debería cambiar:
- Estos movimientos los protagoniza gente en su mayoría con escasos medios económicos. Si reducimos nuestros costes, seremos más competitivos y perjudicaremos menos al cliente final. Comparar costes nos puede llevar dos minutos y el beneficio puede ser muy grande.
- Suelen ser trabajos muy repetitivos (partidas de nacimiento, etc.) si bien varían mucho los idiomas. Conviene centralizarlos para poder reducir no sólo los costes, sino el tiempo de gestión por nuestra parte (un único teléfono, etc.).
- Como hemos dicho, este servicio para ellos es auxiliar (como dicen en el mundo empresarial, no es su core business) si bien dentro del servicio (gestión + seguimiento + traducción ...) sí representa un coste que varía entre el 10% y el 35% del total facturado. Como ya hemos comentado, reduciendo este coste podemos ser más competitivos, pero también podemos obtener mayores beneficios sin por ello repercutirlo en el cliente final. Uno de los aspectos que más resalta en los estudios independientes sobre cómo salir de esta crisis, es buscar nuevos aspectos del negocio de donde obtener beneficios. Pues bien, para los abogados éste sería uno. ¿Cómo? Veamos dos de las fórmulas de trabajo más preferidas por nuestros abogados:
* La reducción media de costes con nosotros oscila entre un 5% y un 20%. El 75% de esa reducción puede ser aumento de beneficio para el despacho de abogados y el otro 25% lo podemos aplicar al cliente final.
* Hay abogados que me han pedido que facture directamente a sus clientes. Acuerdo un precio que es el mismo que pagarían ellos a la agencia, si bien el cliente tiene un descuento y nosotros pagamos una comisión por representación al despacho de abogados. El despacho de abogados se quita una gestión (cobros, coordinación con el cliente a la hora de recoger y entregar documentación, etc.) y obtiene un beneficio neto por una gestión que deja de hacer.
Hay muchas otras fórmulas que redundan en una mejora de servicio de traducción y aumento de beneficios tanto para cliente final como para el despacho de abogados. Para todo eso y otras más, siempre estamos a vuestro servicio a través de nuestra página de
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