Ocurrió con uno de nuestros clientes habituales de la oficina de asesoría fiscal. Acostumbrada a que la gente venga siempre cargada con facturas de todo tipo con la esperanza que se puedan desgravar, me pareció en esta ocasión sorprendente que la persona en cuestión, me informara también del “agujero”en el cementerio (como èl lo describió) que había adquirido ese año.
(Aún desconozco, si en verdad quería declararlo como propiedad que sumaba sus haberes o en realidad para desgravarlo).